¿Hasta qué punto son peligrosas las carreras máster?

¿Son demasiado peligrosas las carreras máster? ¿Hay cada vez más riesgo? ¿Las caídas son parte del ciclismo? ¿Qué opinan federaciones, organizadores y corredores? Vamos a analizar cómo está el panorama en cuanto a seguridad en el pelotón máster.

La Volta a la Marina 2018 se decidía por una caída. Imagen cortesía de Santi Arlandis

¿Cuánto riesgo es aceptable en la categoría máster?

Si algo parece más unánime entre todas las voces consultadas es que en las últimas temporadas, parece que se multiplican las caídas en competición.

Vamos a puntualizar que en este artículo analizamos las competiciones máster (y por ende las sociales).

Las competiciones élite/sub23 o profesionales son otra cosa. En ellas compiten ciclistas que se ganan la vida sobre la bicicleta o pretenden hacerlo en el futuro y luchan por ello.

Sin embargo, la categoría máster se ideó para ciclistas amateurs, para los que el ciclismo es un hobbie. Por mucho que le puedan dedicar innumerables hora a la semana a esta afición, no deja de ser eso, una afición.

Y sobre todo son personas que tienen sus trabajos, sus familias y su vida. Que el lunes tienen que subir la persiana de sus negocios, presentar curriculums o recoger a sus hijos del colegio.

¿Cuántos riesgos deben asumir estos corredores? Así sobre el papel bien pocos. Si preguntamos a cualquiera, bien pocos. Pero después, en las carreras se ven una serie de factores que asustan a muchos. Vamos a analizarlos.

El parche de las "sociales"

Con el paso de los años la mayoría de carreras máster ha ido evolucionando a categoría "social", lo que implica que pueden participar corredores élite y sub23 en las mismas.

La razón principal es la falta de calendario de estos últimos, al menos en la zona de Levante, entre otras, por los altos costes organizativos que suponen estas pruebas.

De esta forma, en la zona Levante (y muchas otras de España), los máster comparten gran parte del calendario con corredores que compiten buscando llegar a profesionales, ganándose o buscando contratos, etc.

Y como comentábamos al principio, esto desde luego es un factor que añade riesgo a las carreras. Para ejemplo, la Volta a la Marina, donde tienen fama los peligros de los jóvenes sub-23 del norte de Europa que se animan a competir, preparando sus temporadas.

Típico sprint masivo con caída masiva en carrera máster. Imagen cortesía de Masters A Bloque


El límite de corredores

Si algo ha ido evolucionando en el mundo del ciclismo en los últimos tiempos es la cantidad de aficionados, en todas las disciplinas.

Y los que se animan a correr en máster no son la excepción.

Es cierto que el pelotón máster siempre ha sido numeroso. Pero posiblemente antes "siempre iban los mismos a las carreras", mientras que ahora hay una grandísima cantidad de participantes a lo largo de la temporada.

Además de muchos máster "puros", los citados corredores élite y sub23, corredores que suelen competir en BTT y ciclocross, e incluso cicloturistas de marchas que quieren dar un paso más, se apuntan a las carreras máster.

Esto también provoca que mucha gente no acostumbrada a rodar en pelotones ggrandes, a altas velocidades, y con la tensión de carrera, aumente el peligro y la siniestralidad. Solo los que están acostumbrados a estas batallas entienden bien lo que decimos.

Por otro lado, hasta en el ciclismo profesional se ha reducido el límite de corredores en las carreras, a pesar de que es su trabajo, y a pesar de que en general sus competiciones transcurren por mejores recorridos, más abiertos por carretera.

Sin embargo, en categoría máster continúa el límite en 200 corredores, incluso en circuitos muchas veces urbanos, de corta longitud y estrechos. No se conoce una carrera en la que el pelotón se acerque a esta cifra y no haya varias caídas.

De hecho, muchos de los "gallos" de la categoría están optando por seleccionar su calendario de competición, y no acudir a las llamadas "circuitadas", carreras con recorridos urbanos o semi-urbanos, habitualmente por polígonos o caminos estrechos, con resaltos, obstáculos en los arcenes, etc.

Ejemplos de ello muchos: Daniel Crespo, José David Gómez, Juan Manuel Camacho, Inocencio Serra, etc.

Cómo afectan los recorridos 

Ya lo adelantábamos en el punto anterior: en la categoría máster predominan los circuitos urbanos o semi-urbanos.

Recorridos de poca longitud, con muchas curvas, giros, rotondas, travesías urbanas, paso por polígonos, resaltos, baches, obstáculos... toda una gimkana que deben superar los ciclistas prueba tras prueba.

Obviamente este tipo de recorridos favorece las situaciones de peligro y no es más que otro factor que provoca más posibilidades de caídas en competición.

En este sentido, parte de la culpa la tienen las severas restrcciones de la DGT que afectan a nuestra zona, en este caso en concreto la Comunidad Valenciana, donde durante gran parte del año no se permite realizar competiciones fuera de los términos municipales o que transcurran o atraviesen carreteras principales.

No obstante, ¿hace algo alguien para tratar de combatir esta situación? La respuesta es: aparentemente no.

Otra razón obvia del predominio de este tipo de carreras, las llamadas "circuitadas", es su bajo coste y mayor sencillez organizativa, pues resultan muchos más económicas, al requerir menos voluntarios, menos cuerpos de seguridad, menos dependencia de otros ayuntamientos, etc.

Esto último, también obvio, responsabilidad de los organizadores.

Típica caída de circuitada, en este caso, Almoradí - 2017.

Los ciclistas y su parte de culpa

Entre los corredores lo cierto es que hay bastante discrepancia. Mientras por un lado muchos se muestran críticos con la seguridad en muchas carreras y pesimistas con las caídas, otros se encuentran a gusto en esta situación.

Como explicábamos en un punto anterior, son muchos de hecho, los primeros espaadas que evitan carreras a priori peligrosas, y seleccionan su calendario.

Mientras que por otro lado, hay otro tipo de corredores, especialmente rodadores fuertes y corpulentos, que encuentran en las "circuitadas" el ambiente ideal para sacarle jugo a sus propiedades como ciclistas.

Lo que sí es cierto es que el nivel medio del pelotón ha aumentado mucho en los últimos años.

Esto, unido a la mejora de los materiales, provoca que se compita a unas velocidades por lo general mayores cada vez. Y obviamente, a mayor velocidad, menor capacidad de reacción y más probabilidades de caídas.

Además, por otro lado, todo el mundo está de acuerdo en que hace unos años la lucha en el pelotón se daba entre las 20 ó 30 primeras posiciones del mismo, mientras que ahora podríamos decir que se ha invertido la situación, habiendo lucha en todo el pelotón, a excepción de sus últimas unidades.

Esta lucha y tensión por ganar la posición en cualquier parte del pelotón, también hace que aumenten las caídas. Y es especialmente acusado en los finales de carrera, con numerosas pruebas que tienen sprint final con alguna caída.

Y lo más preocupante de esto es que no solo se dan esas caídas en la lucha por la victoria, sino que en muchas ocasiones es en la lucha por hacer un puesto 30 o 40.

Estamos en la época del "postureo", se reparten muchas copas (por categorías, sprints intermedios, etc.) y para muchos todo vale por hacerse con el metacrilato, por lo que se asumen mucos riesgos, en muchos casos innecesarios.

Típica rampa de la carrera de Aiacor, con su típica caída y montonera. Imagen cortesçia de Conéixer Canals

Para muestra, un botón: el seguro

Si llegados a este punto, alguno todavía defiende que "siempre ha habido caídas, son parte del ciclismo", hablaremos por último del precio de las licencias.

En los últimos años, las distintas federaciones autonómicas están teniendo verdaderos problemas para conseguir acuerdos con las compañías aseguradoras.

El porqué es obvio: cada vez más caídas, más accidentes, más lesionados, más tratamientos. Y entonces deja de ser rentable asegurar a ciclistas.

De esta forma, el precio de las licencias, que está marcado en gran parte por el precio del seguro obligatorio al ciclista, se ha disparado en los últimos años.

Hablamos de unas subidas que superan en muchos casos con facilidad el 50% en pocos años, y todo ello debido a la alta siniestralidad.

Además, los acuerdos con las compañías resultan en unos seguros básicos y muy restrictivos, en algunos casos llamativamente miserables, algo que comentaremos en un futuro artículo.

Los hospitales no dan a basto con los máster. Imagen cortesía de Masters A Bloque

Y qué se puede hacer...

Cualquier cosa que se haga bien estará. Pues lo cierto es que la sensación a día de hoy es que a nadie le importa mucho la seguridad de los corredores.

La Federación de Ciclismo, en particular la valenciana, parece que está a otras cosas, más de cara a la galería.

Entre los ciclistas no hay una unión suficiente para hacer presión. De hecho, como explicamos, parece que algunos incluso prefieren aumentar el riesgo para compensar otras carencias respecto a sus rivales.

En cuanto a los organizadores, la tónica es ir a lo fácil: circuitada. Aunque es cierto que hay casos en los que independientemente del recorrido, se ve una concienciación por la seguridad de los corredores.

La DGT obviamente no tiene el menor interés en facilitar las cosas al mundo del ciclismo, menos aún el competitivo (a no ser que hablemos de un ciclismo profesional movido por interés político).

Por tanto, oscuro el panorama en este sentido. Como siempre, el ciclismo máster (y por desgracia, el ciclismo base, que está al mismo nivel para los organismos), irá a remolque de las categorías superiores.

No obstante, aquí queremos dejar algunas ideas y propuestas, la mayoría muy obvias, para mejorar la seguridad en el ciclismo máster.

- Reducción del límite máximo de corredores en competición (al igual que en el ciclismo profesional)
- Reducción más severa cuando se trate de circuitos urbanos o con un recorrido inferior a X kilómetros
- Incentivar los recorridos abiertos por carretera, con algún tipo de bonificación por parte de la Federación, pues tal como está planteado ahora resulta mucho más cómodo y sencillo organizar una circuitada
- Lucha y presión contra la inexplicable restricción de la DGT para organizar pruebas ciclistas
- Mayor concienciación por parte de los propios corredores
- La RFEC podría empezar a plantearse re-organizar las categorías amataur, creando divisiones o tipso de carrera, para emparejar a los ciclistas según aspiraciones y fiolosofía, porque ahora mismo la categoría master no es más que una cortina de humo, tras la verdadera categoría, social, donde conviven ciclistas que están en las antípodas en cuanto a nviel y pretensiones deportivas.

La polémica está servida. ¿opiniones?


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